Lluvia de estrellas


¿Conoces los cuentos El lobo y los siete cabrillos, Hansel y Gretel, Caperucita roja, El sastrecillo valiente y Blanca nieves? Estos cuentos, y muchos más, fueron recopilados de la oralidad y llevados a la escritura por los alemanes Jacob y Whilhelm Grimm (los Hermanos Grimm), quienes vivieron entre los siglos XVIII y XIX. En ellos predomina la magia, lo fantástico, el peligro, la aventura, la ayuda y la transformación.

Para el recreo de hoy, te recomendamos el cuento breve  Lluvia de estrellas  de los Hermanos Grimm. ¡Te sorprenderás del acontecimiento mágico que ocurre!

 

Lluvia de estrellas[1]

 

Había una vez una niña huérfana: tanto su padre como su madre habían fallecido. Era tan pobre que no tenía una casa, ni siquiera una cama donde dormir.

Llegó un momento en que no le quedaba nada más que la ropa que llevaba puesta y un trozo de pan que algún alma caritativa le había dado. Pero era una niña buena y generosa.

Sola en este mundo, tuvo fe en un Dios bondadoso y empezó a caminar por los campos. En su camino se encontró con un hombre pobre que le dijo:

―Por favor, dame algo de comer, me estoy muriendo de hambre.

Y la niña le dio todo el pan, al tiempo que decía:

―Que Dios lo bendiga.

Siguió caminando y se encontró con un niño, que le suplicó:

―Tengo muchísimo frío en la cabeza. Por favor, dame algo para taparme.

La niña se quitó el sombrero y se lo dio. Siguió caminando y apareció otro niño medio desnudo, tiritando de frío. La niña le dio su jersey. Más adelante, otra niña perdida le pidió una falda, y ella no dudó  en darle la suya.

Al fin, cuando ya caía la noche, la niña llegó al bosque. A pareció otro niño pobre que le suplicó si podía darle una camisa. La buena niña pensó:

―La noche es oscura, nadie me verá, no habrá problema si le doy mi camisa.

Así que se quitó la camisa y también se la dio. Mientras estaba allí en el bosque, ya sin nada, de repente empezaron a caer las estrellas del cielo. Caían como una lluvia,  a su alrededor, y resultaron ser duras monedas brillantes de plata.

Acababa de dar su camisa, pero vio que llevaba otra, esta del mejor lino. Recogió las monedas de plata en la camisa, y fue rica y generosa el resto de su vida.



[1] Versión tomada del libro: Cuentos de los hermanos Grimm (2012)Ed. Noel Daniel. Barcelona: Taschen. pp. 247-248.